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| Manuel Suárez A: Paine, el gigante herido |
Confieso que nunca he sabido si escribo mal o bien. Lo único que se es que desde mi tribuna trato de decirle a la gente – o darle a entender- que estoy inmerso en todo aquello, que pueda ser de interés para bien o mal. Nada más que utilizar aquello de decir las cosas al desnudo ante tanta injusticia o “arreglines”, más los pasamanos en licitaciones más otras cosas parecidas. … Y como ahora está muy de moda decirlo en los medios: al que no le guste “mala cuea”. EL INCENDIO DEL AÑO Para hablar del Paine en propiedad, hay que recorrerlo, y yo lo hice desde el año 1950, fecha en que se llamaba “Payne” con y griega y que después no se con que artilugios le cambiaron el nombre ( pero eso es harina de otro costal). Lo recorrimos por años hasta 1970, de pe a pa. (sin Pedro Carcuro) y no nos cansábamos de admirar tanta belleza, a la que veíamos en todo su esplendor. En el año 1968 construí con dos amigos en la isla Pehoé una hostería y en 1977 llegó por esas tierras la “CONAF”, en virtud de una donación del Conde italiano Guido Monzino, de su estancia Paine de más menos unas 12 mil hectáreas. De ahí hasta el incendio del año 1985, había permanecido virgen e inmaculado, claro que como sucede en algunas familias, por descuido, dos veces más se lo volvieron a violar. Tuvieron que pasar poco más de 100 años para que nuestros congresistas diputados y Senadores llegaran a tan alejado lugar y se dieran cuenta “ que Santiago no es Chile”, y con mucha seriedad, han tomado la bandera para que CONAF se convierta en un ente público. Cuando escribo esta crónica se debiera estar votando en el Senado y toda la región espera que de esta votación por fin podamos celebrar lo que llevamos reclamando hace más de dos décadas. Esto me recuerda una anécdota cuando Arturo Alessandri Palma era Presidente la República, y el Intendente de Concepción le envió una carta, diciéndole, lo malo que está la Región, no había, luz, agua y mucho menos trabajo y al mismo tiempo solicitaba recursos. Con sus ya famosas frases, don Arturo le contesta “si está tan malo allá, véngase para Santiago, aquí no falta nada “. Dios quiera aquí no suceda lo mismo y las promesas dejen de serlas. |





