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Manuel Suárez A.: "PUERTO NATALES...MI PUEBLO QUERIDO"
    
Estamos celebrando nuestro primer siglo que en números representan 100 años de vida ciudadana.

Este hecho me hace pensar ¿o reflexionar?, que yo hace 9 días, cumplí  88 años, de los cuales he  vivido 86 en este lugar que ha puesto pantalones y ya la llamamos  pomposamente ciudad, pero para mí es  ¡mi pueblo querido! con el que  llevo caminando de la mano  por más de 8 décadas, con su gente,  sus alegría, sus penas y sus amores.


Mis recuerdos afloran y recorren mi retina desde el año 1931, con mis infantiles 8 años, pasaba largos períodos en "Puerto Cóndor", ubicado a unos 30 kilómetros de Puerto Natales, esta última nacida a comienzos  de 1900 y oficialmente declarada su fundación, por el Presidente Barros Luco, el 31 de mayo de 1911, cuando sólo  tenía poco más de 200 habitantes.

Dios me ha permitido ser testigo y poder contar esta parte de la historia. En Puerto Cóndor la firma Braun y Blanchard tenía instalada sus bodegas y casa del administrador, mi abuelo Sabino Suárez Fernández, llegando a comienzo de  1906 acompañado de mi padre de Asturias, España.

En esa época, la actividad, toda, giraba en torno a la ganadería siendo la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, tan poderosa, que se decía "el Departamento de Ultima  Esperanza, sus deslindes eran por el Norte, Sur, Oeste y Este con esta sociedad que era dueña, además de los terrenos colindantes de la República Argentina.

La lana se traía de las grandes estancias, Cerro Guido, Castillo y otras de menor tamaño en carretas dobles, de gran  tamaño tiradas por bueyes y que demoraban varios días para ser embarcadas en Puerto Cóndor. Recuerdo el contrato lo tenía Antonín Suárez, alcance de apellido sin nada que ver con nuestra familia.

Con  la construcción del frigorífico  en Puerto Bories y con ello la salida de los productos, carnes y lanas en barcos de 13 mil toneladas, se inicia un largo período de prosperidad en un pueblo con pocos habitantes, con mucha tranquilidad, pero dejado de la mano de Dios, sin comunicación por carreteras directas con Punta Arenas, aislados en las comunicaciones  y con el mínimo de servicios básicos. Los servicios de salud se iniciaban incipientemente y los poco profesionales, eran  verdaderos apóstoles.

La fundación del Sindicato de  Campo y Frigorífico, que agrupaba a más de 2 mil trabajadores del campo y los frigoríficos  Bories y Natales dio paso a una historia de sangre, relegación y cárcel.

La historia de  Natales, pienso que no está escrita, con la pasión y el coraje que demostraron los primeros pobladores y que en el tiempo han construido, lo que hoy vemos, una pujante ciudad, con un pueblo que estamos viendo cómo va  cambiando su cara y con adelantos, que ya quisieran tener algunas localidades del centro y norte del país.

Historiadores, que han escudriñado en los laberintos, ignorados de nuestra ciudad, van conformando la historia que  nos enorgullece, y que en nuevas publicaciones vamos viendo con admiración, muchos pasajes desconocidos de esta población, que nació como un  pueblo obrero por las necesidades de la ganadería y que  al completar un siglo nos llaman merecidamente "La Capital del Turismo"

No ha sido fácil. Lo ocurrido en todos estos años, la historia se encargará de ponerlo en su justo lugar.

Cada uno a su manera ha cumplido una tarea, ha cumplido una misión, cuyos resultados están a la vista.

Pese a esta excelente reflexión, no podemos caer en la autocomplacencia.  Falta mucho por hacer todavía y juntos lo haremos. ¡Palabra de natalino!

Manuel Suárez A.: