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Alfredo Fernández G.: "Renuncias y consecuencias"
    
Últimamente se han producido varias dimisiones o renuncias de personeros de gobierno. Si uno renuncia a un club deportivo, junta de vecinos, como accionista de una empresa o en un universo etcétera de compromisos, ¡quizás pase inadvertido o no tenga mayor impacto!

Pero en el caso de quienes tienen cargos políticos y especialmente con responsabilidades de administrar el Estado, del que todos somos socios, la cosa se complica y las consecuencias pueden ser muy negativas. A los cambios de gabinete aplicados por el Presidente Sebastián Piñera, por razones que él ha considerado importante y que trajo consigo renuncias por partida doble, porque por un lado debieron dimitir los secretarios de estado y los parlamentarios que fueron designados en esas carteras, en el último  mes se han producido otras renuncias.


Sin  mencionar el caso de los consejeros regionales de Magallanes, comprometidos “de palabra y honor” de compartir períodos con sus suplentes, que da para otra historia más focalizada en Magallanes, veamos las renuncias que se han producido en el campo político nacional y, fundamentalmente en las filas del oficialismo.

A la salida de la Intendenta del Bio Bío, Jacqueline Van Rysselberghe, siguió la de la Intendenta de Magallanes, Liliana Kusanovic, pero también se sumaron  las del Seremi de Justicia Alejandro Soler, también en Magallanes; la del director nacional del INIA, Guillermo Donoso y esta mañana se ha conocido la dimisión de la Ministra de Vivienda y Urbanismo, Magdalena Matte, en medio de otro escándalo.

Las consecuencias  de  renuncias de personeros que tienen que ver con la administración del Estado, tienen peligrosas consecuencias,  especialmente si analizamos la premura del tiempo, porque debe reordenarse todo el entorno de la autoridad.

Por ejemplo, si el sucesor o sucesora de la Intendenta Kusanovic, resuelve no confirmar a los funcionarios de confianza, se va a tener que organizar un nuevo equipo íntimo cercano de la nueva autoridad.

Lo anterior involucra todo un empezar a fojas cero, con la organización, planificación y establecimiento de las urgencias.

Mientras las nuevas autoridades se acomodan, planifican, priorizan, pasa un tiempo importante, y todo espacio de tiempo, sobre todo cuando se trata de asuntos públicos, que se pierde no se recupera.

De manera que no es un buen síntoma que se produzcan renuncias continuadas porque el tiempo de cada gobierno es corto y la gente de inquieta, porque las nuevas autoridades deben conocer la base de datos y ordenar nuevamente  las urgencias, según sus criterios.

Esta situación tiene su costo y las facturas se cursarán en tiempos de elecciones, ya cerca la primera que tiene que ver con las municipales. De manera que, las actuales autoridades deben ser más firmes en la mantención de sus equipos, porque estas vacilaciones le hacen perder credibilidad  y distanciar confianzas.

Alfredo Fernández G.: