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| Desde mi balcón natalino: "BETWEEN NO MORE" |
Cuando supe de la existencia de dicha prueba de medición de inglés, confieso haber tenido mis reservas respecto de su validez. Lavín y su equipo, quiere desde su Ministerio, posibilitar que nos acerquemos lo máximo a las economías emergentes como las asiáticas. El vecindario es poca cosa. En Corea, Tailandia, Singapur y otros países, se ha exacerbado un culto hacia la lengua inglesa, por ser el idioma oficial del libremercado; quien no lo habla se le considera un analfabeto internacional. Al mismo nivel del analfabetismo digital.
Tengo mis dudas respecto a la validez de este arrebato por hacer bilingüe a la población chilena. En un país, donde hay una desigualdad tan abismante en la distribución del ingreso; en una economía que ha permitido una concentración tan grande del capital; en Chile en donde el 10 % del estrato de mayor poder adquisitivo, tiene una participación del 47 por ciento del ingreso. En una economía carente de tecnología propia; país exportador de materias primas, decidido a tener cada vez menos industrias. No todos van a salir a negociar en inglés; van a salir aquellos genéticamente negociadores, aquellos elegidos, que se están ya educando, en colegios que han obtenido un 100 por ciento en la prueba Simce de inglés. Debe ser contradictorio para nuestros jóvenes, que viven en una ciudad turística como Puerto Natales, rodeados de visitantes angloparlantes, verlos llegar con un diccionario en mano (handbook), donde las frases están hechas hasta para comprar un kilo de pan. Los nuestros observan el ningún interés de los visitantes por los nativos y su idioma. Sospecho que la preocupación de las autoridades educacionales por el mutismo en inglés de los jóvenes chilenos, son los síntomas de un neocolonialismo cultural que está aflorando y, que llevó en la conquista española a los indios a sentir vergüenza de sus lenguas ancestrales. |





