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Desde mi balcón natalino: "El Centenario Perdido"
    
La historia no da una segunda oportunidad. Me cuento entre los  habitantes de Puerto Natales, que nos habría gustado que la celebración del  Centenario hubiese tenido mayor realce. A estas fechas es necesario darles significación, pues, poniendo énfasis en los inicios de esta comunidad de personas, se  puede realzar los logros de las generaciones que con sus sueños y aspiraciones, han hecho posible lo que tenemos.

La cultura del olvido domina el mundo. Ya no es posible  dar significación en la memoria colectiva a sucesos que han cambiado el destino de las naciones.
 
El año pasado, se han cumplido, en varios países latinoamericanos, dos siglos de los procesos que abrieron paso a la Independencia de España. Los países involucrados no supieron dejarse llevar por la conciencia reflexiva y  pensar en la importancia de la fecha. En Chile, fue justificable la no celebración, pues la naturaleza nos hizo recordar que somos un país donde los desastres naturales, han sido los grandes arquitectos y urbanistas de las ciudades chilenas.

En el mundo que nos ha tocado vivir, el hedonismo unido al consumismo han resultado fatales para la tradición y las costumbres de los pueblos. Si se trata de pasarlo bien y aspirar irracionalmente hacia bienes materiales, no se requiere  cultivar  las disciplinas que hacen trascendente la vida del hombre. En esta línea, seguramente, nuestro centenario, está pensado  para celebraciones de dudosa valía cultural, pero de mucho jolgorio y artificios.

El celebrar un siglo de vida era un hito importante para entusiasmar a los jóvenes  por nuestra historia. Si la conociera,  nuestra juventud, estaría más dispuesta a inmiscuirse en los esfuerzos de hoy  y los desafíos del mañana.  Nuestras generaciones jóvenes, carecen de arraigo y lo único que quieren es partir a la gran ciudad, dejarle a otros el sacrificio de impulsar el desarrollo de  Ultima Esperanza. Hay que demostrarles, a las nuevas generaciones, que la juventud feliz en estos territorios no es un invento de los viejos.

Estamos en territorios de desafíos, donde si se es joven, hay lugar para mañanas triunfantes. Todo lo logrado aquí ha sido producto del rigor y el sacrificio.  Nuestra historia , está llena de personajes maravillosos, que  al llegar a estos  confines no dudaron de nada. 

Me duele pensar que el Centenario y su trascendencia está perdido. Difícil  va a ser contarles a nuestras generaciones futuras, por qué no lo celebramos como se debía. Al parecer ni las autoridades ni nosotros fuimos los indicados para estar aquí con motivo de esta fecha.

Desde mi balcón natalino: